TESTIMONIOS de algunos escritores

¡Muchas gracias a todos ellos!

 


Constanza Lee (Colombia)
Autora del libro en dos tomos
Indecencia
cr.acuarela@hotmail.com

Querida Hilda:

Hasta ahora estoy empezando a mirar tus correcciones del comienzo del tomo 2, donde se hace el resumen del tomo 1. He avanzado un poco más y realmente estoy sorprendida de la belleza de tu trabajo, las mismas frases mías las tomas y les ponen esas palabras claves para que se conviertan en frases hermosas. Tu trabajo no se trata de acomodar las comas, tildes y ortografía. Vas mucho más lejos; es maravilloso saber que alguien como tú, le hayas dedicado el tiempo y te hayas compenetrado tanto en algo que ha sido un gran esfuerzo para mí, y gracias a tu valiosa ayuda, le estás dando un enfoque sensacional.
Realmente Hilda solo tengo palabras de agradecimiento.
Un beso muy, pero muy grande
Conny


Testimonio de Jorge Rahal (Argentina)
rahal@speedy.com.ar

       Durante muchos años me dediqué a buscar documentación de mi tierra; se trata de la historia de un pueblo de una aldea de montaña de Siria, cuyo nombre es Kalaat Yandal y el libro está destinado a sus descendientes. Quizás lo lean solo unas 300 personas; es decir 75 familias, pero fue mi ilusión durante muchos años verlo terminado y que quede como testimonio para las próximas generaciones.

       Es una historia milenaria llena de complicaciones, desarraigos, de tenacidad y emprendimientos. Una buena parte de ellos vinieron a la Argentina, donde se nuclearon y fundaron la Asociación de Beneficencia Siria Kalaat Yandal de la cual soy el vicepresidente segundo. Nosotros, los descendientes, somos sus continuadores.

       Con todo ese material entre mis manos, no conseguía darle la forma deseada y comencé a buscar a alguien que pudiera ayudarme.

       La casualidad —o causalidad— hizo que me encontrara por Internet con una Señora Correctora, Hilda Lucci.

       De ahí en más, y guiado por su mano, conseguí ver mi sueño hecho realidad.

       Siempre comprendió lo que yo necesitaba, y cómo deseaba mostrarlo a los que con tanta devoción amamos a nuestro país de origen y, a la vez, agradecemos a esta tierra que nos dio posibilidades de trabajar para llegar a ser lo que ahora somos. Formamos parte de los que levantamos este hermoso terruño, y nos enorgullecemos de ello.

       Hilda fue la guía necesaria para que de lo oscuro saliera la luz, y de lo complicado lo sencillo. Siempre con claridad, mano segura, pero muy suave en sus indicaciones o sugerencias, hubo momentos en que llegué a escribirle: “¡Grande, Hilda!”, porque así lo sentía.

       Fue un intercambio armonioso, que me hizo disfrutar de nuevo la creación de mi obra. ¡Y ya estoy pensando en la siguiente!

       ¡Gracias, Hilda!

Silvana Berbel escribió:

Desde niña me apasionó la lectura de novelas y, al crecer, me di cuenta de que al crear mis propias historias, podía escribir exactamente lo que quería leer. Fui descubriendo que la escritura me apasiona tanto como la lectura, incluso más.

En mi adolescencia escribí varias novelas que hoy guardo con mucho cariño en un cajón. Pero, recién ahora, al terminar mi última historia, sentí que podía ver la luz y merecía ir más allá de los muros de madera de mi escritorio. Sin embargo, sabía que le hacía falta mucho trabajo.

Entonces, comencé a buscar alguien que me ayudara, tanto a corregir mi novela, como a aprender sobre las artes de la escritura. Buscando en Internet encontré a Hilda y me alegro de haber contratado sus servicios.

Hilda, como correctora, respondió mis dudas de la forma más amable y profesional, me hizo aprender de mis errores y llenó todas mis expectativas.

Entre muchas cosas, me enseñó cómo una oración larga y rebuscada puede escribirse de forma clara, corta y concisa.

Después de su corrección minuciosa, me siento segura de mi obra y creo que está preparada para darla a conocer.

Hilda, gracias por tu entera dedicación y profesionalidad, por la excelencia de tu trabajo y por esas palabras de elogio que me hicieron desprender muchas sonrisas de felicidad.

Silvana Berbel (Argentina)
Autora de la novela: “Complemento”
silvanavb8@gmail.com


Ignacio Bermúdez escribió:

Hola Hilda, por algo te encargué la corrección a vos; mandé mail a todo el mundo, ya que era la primera vez y no tenía ni idea quiénes pueden corregir y quiénes no. Entonces me quedé con vos porque decías claramente: no se fíen de las personas que dicen ser correctores profesionales sin título universitario. Y lo que remató mi decisión de dártelo, fue que me dijiste que ibas a corregir una parte, la que yo quisiera, sin cargo ni compromiso de mi parte; en cambio, ninguno de los otros a los cuales contacté, aceptó hacerlo. También escribí a algunos de los escritores que tenés en tu CV, y todos me dieron excelentes referencias tuyas, así que me di cuenta que eran verdaderos, no inventados.

La conclusión es que, aparte del título, necesitás años de experiencia, porque una chica me corrigió algo y fue un desastre… y tiene título, y es correctora de diarios y todo, pero tiene 28 años. Imaginate que le dio tanta "cosa" lo que le dije, que me devolvió la plata, y ahí inmediatamente te lo envíe a vos, y ahora están bien desarrollados los personajes, los diálogos, la trama, y todo lo que antes era un desastre...

Así que el talento es fundamental en esto, ¡y la experiencia! Obviamente, siempre que tenga algo que corregir va a ser con vos, no me puedo arriesgar a tirar la plata, para eso voy al casino... Creo que lo que demuestra tu buen trabajo, Hilda, es que antes el texto mío estaba incoherente y después Emilio Fernández Cordón -un escritor consagrado de Mendoza, ganador de muchos premios- me lo haya halagado por todos lados.

Muchas gracias.

Autor de la novela
La carta
Ignacio Bermúdez (Argentina, Mendoza)
ibermudez@ciudaddemendoza.gov.ar


José Luis Vizcaíno Carballo

Un comentario del corazón, no de la mente

Mi nombre es José Luis Vizcaíno Carballo.

Soy cubano, nací en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial, en el año de 1941.

Estoy casado con la misma mujer desde hace casi cuarenta años, y tengo una hija, Elsa.

A finales del año de 1971 emigré hacia España, debido a la persecución política en mi país. Allí estuve dos años y medio, donde me casé y nació mi niña. En el año de 1974 llegué a Miami, Estados Unidos de América, donde resido actualmente.

Siempre fui un asiduo lector; desde novelitas de vaqueros, hasta clásicos de la literatura… y leyendo y leyendo y leyendo, un día me dije: “si otros lo hacen, tal vez yo también pueda hacerlo”. Me compré una máquina y comencé a teclear lo que llegaba a mi mente; al principio creía que era muy difícil, pero con el transcurrir de los días me di cuenta que nada era difícil si se tiene la vocación y el interés en querer llegar. Que por cierto, eso ocurrió cuando yo tenía casi 30 años. Y aquí estoy incursionando en este género tan apasionante. Lo más importante, escribo para divertirme, tal vez algún día pueda publicar mis obras, que son varias novelas, más de veinte cuentos, algunas poesías, y varias crónicas.

He participado en muchos concursos, y hasta el presente, la suerte ha estado de parte de los demás, pero yo sigo, e insisto una y mil veces pues, como mencioné anteriormente, escribo porque me gusta. No soy profesional, no tengo títulos universitarios, ni he pasado por ninguna escuela de literatura, tan solo me he servido de los libros que otros han publicado para aprender de ellos.

En cuanto a mis obras, hay algo que me gustaría compartir, que es una de las partes más importante en el arte de escribir: la corrección. Una de las razones por la cual la suerte siempre ha estado del lado de los demás en cuanto a concursos literarios se refiere, es porque nunca mis obras fueron revisadas por un corrector profesional, y un día, navegando en Internet, tuve la suerte en contactar a una persona maravillosa, Hilda Elina Lucci. Una profesional en toda la extensión de la palabra. A ella le he remitido parte de mis obras con el fin de llevarlas lo más cerca posible a la perfección. Sin duda; la señora Lucci, tiene una varita mágica en su mente, pues sin cambiar mi mensaje, ella ha hecho de un bosquejo, una obra de arte. Realmente, estoy convencido que con su ayuda, yo y otros como yo pueden seguir andando por el camino de las letras, que sin duda tarde o temprano llegará la recompensa.

Quiero aprovechar esta oportunidad para darle las gracias a Hilda, sobre todo por su paciencia para conmigo, pues las obras que le he entregado, no han sido nada fáciles. Si duda que si yo puedo llegar con la ayuda de ella, ¿quién no?

Cuentos corregidos

Bajo el título de No sigas llorando, Cuba , los siguientes cuentos:

Artemisa y las jineteras
Lamento cubano
Yo soy Cuba
Liborio
Terror en Manicaragua
Azabache
Los balseros de Jaimanitas 


Bajo el título de La mujer de la roca y más... los siguientes cuentos:

Hierro y calamina
El toro y las hienas
Silvita y el polvo maldito
Regreso a mi tierra
Tierra de promisión
178 "vueltas" a la Tierra
Luna de miel en Grecia
Rosalinda
La reconquista de la Roca


Novelas corregidas

Colombia en llamas
Dioses del Olimpo versus Dioses Orichas


Crónicas sobre Estambul

Tierra de Sultanes y Emperadores

José Luis Vizcaíno Carballo
jvizcaino2@gmail.com


César Quinones

He leído la corrección que hiciste de mi libro y considero que has realizado un trabajo excelente como correctora.

Gracias a personas como tú, los que escribimos podemos completar nuestros logros.

Me he beneficiado mucho, pues aprendí que se necesita mucho estilo para presentar una obra, aunque consideremos que hemos hecho un buen trabajo.

Muchas gracias, Hilda

César Quinones
cequest@gmail.com

Autor de: El fin de la inmigración


Norma Dolores Argüello

La verdad es que tú, Hilda, me enseñaste a escribir un texto bastante extenso, que no es lo mismo que redactar una carta o un acto administrativo que es lo que estoy acostumbrada a realizar. Todas tu llamadas de atención y correcciones me han servido de aprendizaje. Estoy muy agradecida y, a la vez, te he recomendado a otras personas.
Hilda, ¡muchas gracias por todo!
Con gran estima,
Norma Dolores Argüello
Universidad Notarial Argentina
doloresarguello@hotmail.com
Autora de la Tesis: El niño expósito en la sociedad colonial
Génesis de su abandono
Una aproximación histórica

 


Lira Campoamor Sánchez, Bruselas, Bélgica 2009

Que el agradecimiento sirva de testimonio para los que vendrán

De una escritora agradecida a su correctora de estilo

Mire, ya había terminado mi primera novela. Al releerla tres meses más tarde, me pareció evidente que me hacía falta, con urgencia, un corrector. Y no el de Google, por favor. Uno, una, más fino(a): ojos de águila, mirada acuciosa, especialista en puntos y comas, en gramática, en sentir el vigor, el brío de las palabras que se sostienen solas. Alguien capaz de transformar una frase inmensa, en tres frasecitas cortas con fuerza de puñetazo, que aconsejara sin forzar, que insinuara sin cortar el impulso, que apoyara, que diera aliento.

Si, estoy de acuerdo con usted, andaba buscando lo imposible.

Y cuando casi había perdido las esperanzas, apareció la página de Hilda Lucci, discreta, sin brillo, pero con luz de faro: -“A buen puerto has llegado si necesitas correcciones”.

Durante un año, tuve una conversación virtual con una profesional de altos vuelos. Y mis expectativas fueron superadas con creces. Todos los detalles de la profesión fueron presentados de manera clara, lúdica, sin equívocos. Hubo buenas propuestas, entrega a tiempo, discreción, confianza, facilidad en el trato, en los pagos, trabajo limpio y minucioso, jamás una palabra disonante, un tono más alto que el otro, un desencuentro. Hubo además, presencia, escucha atenta y vigilante, y excelente controversia sobre esas tantas otras profesiones que tenemos las mujeres y de las que nadie habla porque no se consideran “rentables”.

Día a día, correo, tras correo, mi trabajo creció, pero lo más importante fue que aprendí a ser mejor persona al contacto de alguien grande, que realiza una labor inmensa con la mayor humildad. ¡Y eso que jamás la he visto en persona!

Lira Campoamor Sánchez
lira.roy@free.fr

 


Álvaro Mendoza (St. Petesburg)

 

Conozco a Hilda desde hace años. Comencé encomendándole pequeños trabajos de traducción, redacción y corrección y, sencillamente, es la mejor decisión que he podido hacer.
Hoy en día, todo lo que tenga que ver con este tipo de servicios se los encomiendo a Hilda.

Su profesionalidad, prontitud y seriedad me han inspirado toda la confianza para seguir contratando sus servicios.
Hilda es parte fundamental de mi equipo externo de trabajo y sin ella –realmente– no sabría qué hacer.

Director de MercadeoGlobal.com
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PO BOX 49192 - St Petersburg, FL 33743 (USA)
Tel: +1-727-498-4852 Fax: +1-727-231-0923


Luis Fabbian
Argentino residente en Lima, Perú (38 años)

luis.fabbian@hotmail.com
revistaanubis@gmail.com
gimnasioluisfabbian@yahoo.es
http://blogs.clarin.com/luisfabbian/
http://blogs.clarin.com/usuarios/luis-fabbian/
http://blogs.clarin.com/luifa/

Soy un melómano consumado, músico, escritor y poeta antes que cualquier otra cosa… obviamente eso es lo que creo y, casi seguramente, no lo que es.

A Hilda la conocí en aquellos momentos en los cuales la vida se nos suele manifestar en curiosos hechos; hechos agradablemente imperturbables e indescifrables también, por cierto; aquellos donde ese mayúsculo juego de azar como lo es la temible y dulce posibilidad de reinventar amores aun sabiendo que éstos solo vivirían el tiempo que la lumbre dura en un fósforo... estaban sigilosos y al acecho.

Gracias a estos acontecimientos, retomé el amor por la escritura, con la que hace mucho nos mirábamos de soslayo. Lo que más me sorprendió de Hilda, fue su capacidad de leerme el alma y comprender prontamente cómo debía guiarme.

Ella fusionaba lo intuitivo con lo intelectual, cuando oportunamente se requería; y también –y esto es lo más alucinante–, lo emocional con lo racional cuando había que poner un freno al ver que yo –una vez más– era preso de mis heterogéneas divagaciones y no llegaba a ningún lado.

Sus aportes no solo fueron profesionales, sino que también los fueron gratamente amicales ; cosa que viabilizó mucho la fluidez del avance de nuestros trabajos; en menos de dos años me encuentro escribiendo para algunos medios de este país. Con ella vamos a empezar a trabajar en mi primer libro de cuentos novelados; ficciones, para ser más exactos. El título es Cuando las ecuaciones colapsan.

Esto no es un postulado, al contrario, siento que tengo sólidos argumentos como para afirmar la profesionalidad de Hilda en cualquier aspecto que una persona interesada en la literatura, obviamente, requiera para el buen rumbo de sus trabajos. La entrega, la comprensión, la adecuada opinión y el oportuno consejo, sumados a esa mágica impronta, hacen de ella –no voy a venir a descubrirlo yo, precisamente– una mujer de notable cultura y una profesional de nivel exacto.

Gracias Hilda, gracias Hilda Lucci, gracias amiga por todo.

(TAM)

 


Ingrid Nadina Khatcherian (Argentina)

Conocí a Hilda buscando correctores por Internet para mi libro. En ella encontré a la persona que estaba buscando, hacía mucho tiempo, para entregarle algo tan atesorado para mí como era la corrección de mi primer libro.

Logró embellecer la escritura haciendo resaltar los sentimientos y las expresiones que surgían de las palabras –como ella me dijo una vez–, sin cambiar por ello el sentido de lo escrito.

Sostuvo mis “siestas literarias”, supo esperar y respetar mis tiempos para poder desarrollar las ideas en su justo momento, si acaso algún capítulo me removía por demás las emociones.

Tiene la inteligencia y la amplitud intelectual de lograr comprender el concepto que muchas veces se vela detrás de una frase bella pero poco clara. Lo más difícil es encontrar la justa palabra que haga referencia a la idea exacta. Con su gran ayuda, esta dificultad quedó superada.

En cada corrección aparece una enseñanza y un aprendizaje. No solo se trata de buscarle el lugar correcto a una coma o a un punto y aparte, sino de sentirse acompañado en la locura hermosa que se inicia cuando uno asume que está dispuesto a emprender el desafío de escribir una historia, y luego publicarla.

La corrección de mi libro fue una experiencia bellísima, mayor a su escritura originaria. Los diálogos y las acotaciones al margen de esta “Señora Maestra” representan, muchas veces, el empujón que ante la quietud y la pereza todo escritor necesita.

Uno atraviesa momentos de dudas, de sentir que las palabras no alcanzan o que a veces sobran… Pero a ella no se le escapa ningún error y está allí siempre para apuntalarlo a uno ante los blancos tan temerarios. Y su espera es fundamental en esos momentos.

Sentí a Hilda como un respaldo, un puntal, una seguridad de que los pasos andados eran los correctos. Uno confía en sus comentarios porque ella trabaja con compromiso, dedicación, empeño, autenticidad y conocimiento.

Gracias Hilda, por haberme brindado tanto.

Ingrid Nadina Khatcherian
ingrid.n.khatcherian@gmail.com


Analía Patricia Fernández Duque de Simonetti (Argentina - Santiago del Estero)

Hilda: quería trasmitir mi gran admiración por la persona que sos; gracias a ti pude armar mi tesis, gracias a tus consejos, incentivo, fuerza, dulzura, y todo lo que vos trasmites a las personas que te contactamos. Tuve, además, la suerte de conocerte personalmente y fue un verdadero placer para mí, porque realmente se percibe lo que sos: una intelectual capaz, sensible, humilde y con mucha dulzura. Muchísimas gracias por ayudarme en mi tesis final, del Magister en Finanzas Públicas. Sin ti no hubiera sido posible; espero seguir en contacto contigo, ya que te considero una amiga extraordinaria.

Analía
analiafernandez58@hotmail.com


Josemaría Garzón (España - León)
www.artedeamarte.net

Autor de: Los Cuentos del Maestro o El Olvido del Ángel

Hilda, hemos llegado al final. Siento mucho las prisas y agradezco tu compromiso in extremis . Ha sido un verdadero alivio saber que esto ha pasado por tus manos y que, bueno, partiendo de la idea de que todo es mejorable, el libro de cuentos tiene, al menos, tu aprobación y la de mi corazón (lo sé porque esa lucha interna ha desaparecido). Ya van dos libros y en este caso es una garantía de profesionalidad por tu parte. ¡Y vamos por más!


Eduardo Versi (Argentina)

        Cuando en 1997 escribí éste, mi primer libro, nunca pensé que lo iba a publicar. No era lo mío; si bien estaba dedicado a temas espirituales y de auto ayuda, el relato no tenía nada que ver con mis pensamientos de esa época.

        Con el transcurrir del tiempo, el tema del 2012 fue tomando impulso y mi familia, que conocía de esta novela, me empujaba a su publicación.

        No tenia ni idea de cómo hacerlo. Busqué quien me pudiera ayudar y en esas búsquedas de Internet, siempre me aparecía un mismo nombre en la mayoría de ellas, Correctora Hilda Lucci.

        Como soy de guiarme por mi corazón, éste me indicaba una y otra vez que esa era la persona indicada para ayudarme a que mi relato tomara la forma de una novela.

        No bien la contacté, mi intuición me confirmó mi decisión: estaba con la persona correcta.

        Sin su ayuda, tanto en lo profesional como en su faz humana, no hubiera podido culminar un trabajo que esperó años para ver la luz. He aprendido tantas cosas sobre el arte de escribir, que seguramente me tomará años el poder asimilarlas. Gracias Hilda por estar siempre atenta a mis dudas y preguntas, y siempre predispuesta para realizar esas sugerencias tan oportunas. Espero poder seguir escribiendo con ella de copiloto.

¡Muchas Gracias Hilda!

Eduardo Versi
Autor de "2012, La Puerta"
www.2012Lapuerta.blogspot.com
www.2012thegate.blogspot.com

Get your own - Open publication

 

 

Gustavo Méndez Blanco (La Pampa, Argentina)

Recurrí a Hilda para la corrección de mi primer libro y desde el inicio de los contactos por mail sentí la confianza para entregar mi obra –una novela histórica–, a sus conocimientos. Me ató a su corrección la persistencia en el trabajo, su orden y el ida y vuelta que le trasmite al escritor mucha confianza. Además, cada entrega es un aprendizaje. Cuando finalizó miré cada página con atención, y descubrí cuánto había mejorado.

Por cada palabra y cada párrafo estreché con Hilda una relación de afecto y respeto que merece ser trasmitido. Un pedazo de mi novela, no sé cuánto, merece ser dedicada a ella, por su seriedad y constancia. Gracias Hilda, fue una experiencia grata trabajar con vos…Y será más aún, cuando te envíe mi segundo libro.

Autor de la novela:
La casa sin hombres

Gustavo Menéndez Blanco
Periodista, La Pampa
Patagonia Argentina
www.cronicasdepueblo.blogspot.com
elrecado@gmail.com


Lic. Mónica Costa - Psicóloga

Cuando uno enfrenta el trabajo de una tesina para la licenciatura, se halla en la paradójica situación de tener ‘sentimientos encontrados’. Por un lado, el entusiasmo de emprender tal tarea, las ideas que van y vienen, hasta la ilusión –¿por qué no?– de realizar un trabajo no solo científico, sino también estético. Y por otro lado se piensa: “¿cómo plasmar todo esto?”
“Las ideas que van y vienen“ –por buenas, abundantes o escasas que sean– a veces nos pueden jugar una mala pasada y, en el camino de ponerlas por escrito de una manera que resulte clara y coherente para el observador externo, también puede decaer el entusiasmo, con la consiguiente sacudida de frustración.

Fue en esa encrucijada cuando decidí recurrir a Hilda Lucci para que corrigiera mi trabajo. ¡Feliz decisión! Además de encontrar en ella a una excelente profesional por su gran preparación, hallé orientación y apoyo anímico en los momentos difíciles, gracias a su siempre pronta y afectuosa dedicación.
A partir de esta grata experiencia, confío a ella todos mis trabajos ‘importantes’: los informes de psicodiagnósticos, de orientación vocacional, de evaluaciones de personalidad, etc., que han de ser presentados en las diversas instituciones para las cuales trabajo. Le paso el ‘cuerpo’ del informe para su revisión, y omito todo dato personal de los sujetos, por obvias razones éticas.

De esta manera puedo ‘descansar’ en ella: yo me dedico a lo mío –que es la psicología–, y dejo que Hilda que sea la ‘primera lectora’ de mis escritos para tener la seguridad de que sean comprensibles. Confío plenamente en su evaluación crítica y detallada, como también en su confidencialidad, tan necesaria e indispensable para el trabajo que realizo.

mpcosta@fibertel.com.ar
www.monicacostapsicologaonline.com

Juan Carlos Oliveros Fortich (Colombia)

Siempre hemos considerado que la fortaleza de nuestra empresa editorial está centrada en las personas que día a día trabajan, se esfuerzan y desbordan las expectativas de cada uno de los proyectos que emprendemos. Por ello, nos sentimos orgullosos de contar con tu apoyo y la seguridad que nos brindas por tu profesionalismo, tiempo y disciplina al corregir las casi 10.000 páginas que hemos editado en estos últimos años.

Hilda, gracias por ser parte de nuestro equipo, mil gracias por enseñarnos a escribir, por respetarnos y permitir que las ideas y el espíritu de nuestras palabras puedan ser leídas y comprendidas por miles de latinoamericanos que, como nosotros, valoran y aprecian el conocimiento transmitido en los libros.

Editorial Books and Toons. Colombia
booksandtoons@cable.net.co


Elia Toppelberg (Argentina)

Hilda Lucci es una excelente Correctora y trabajar con ella es siempre una grata experiencia.

Autora del Best seller “Mi madre envejece… ¿Qué hago?" 6 º Edición
"Mi marido envejece… ¿Qué hago?" 2º Edición
"Mi padre envejece... ¿Qué hago?"
"Estoy envejeciendo... ¿Qué hago?"
www.eliatoppelberg.com/
http:// boomdelalongevidad.blogspot.com


Ing. Mario Alberto Solano Suárez (México)

Encontré en Hilda Lucci a la persona que supo cubrir mis expectativas. Tenía en mis manos un material fantástico para publicar, que podría ayudar a millones de personas, pero necesitaba darle forma, ¡Hilda lo hizo!
Estoy sumamente satisfecho con su trabajo, ¡me parece lo máximo!

Libro: Salud Eterna


Josemaría Garzón Ríos (España)

Me sumo a todo lo dicho en estos testimonios que afinan con precisión matemática qué hace y cómo es Hilda Lucci.

Creo que nadie habla del precio. Yo seré más prosaico para espantar el primer fantasma que aparece cuando buscas a alguien que te corrija algo sagrado. Con ella, un capítulo cualquiera puede ir y venir hasta cinco veces. Sin juzgar a nadie, ¿quién hace eso con un precio muy parecido al resto? Pero el valor cambia aún más cuando aparece el trato suave.

Solo quiero reiterar que al final te sientes como si la escucharas a tu lado, como si te apoyara con un brazo por encima y como si te mostrara con dulzura las primeras vocales. Y no creas que admite cualquier frase que ella no entienda o no la convenza. ¡Qué va! Mimetizándose como un camaleón, baila con tu estilo, y tú con ella, y a veces te señala, con un tacto que por Internet es vital, los errores y hasta tu terquedad, siempre con el deseo de limpiar y pulir mejor el cristal que te permita atisbar el verdadero color de tu idea. En fin, que no es difícil que termines superando la relación profesional para convertirla en amistad, y tampoco estaría equivocado si creyera que la mayoría pensara que, al terminar, una de las cosas que cualquiera haría cuando viajara al otro lado del charco sería visitarla para darle lo único que ni ella ni tú podéis compartir en esos momentos: un abrazo.

Novelas
Bitácora de Juan Navegante
El ángel de las Piedras
www.artedeamarte.net
josemaría@artedeamarte.net


María Dolores Hernández González (México)

Cuando llegué a Hilda, mi libro tenía meses de abandono. Yo deseaba continuar y terminarlo, pero no podía. Estaba saturada con sus palabras, lo leía como quien reza padrenuestros de memoria y no le dicen nada.
Gentilmente, Hilda me sugirió algunos cambios que me hicieron percibirlo nuevamente. Trabajamos juntas con gran fluidez y ahora me encuentro en la etapa siguiente: encontrarle editorial.
Escribo este testimonio para agradecer a Hilda su minuciosidad, su delicadeza y el atino con que puede señalar un error que se ha convertido en obstáculo. Gracias de todo corazón.

Autora de Autobiografía del Amor
lolita_soy@yahoo.com


Roberto Hernández Ramos (México)

La Correctora es…
La Verdad que encuentras cuando piensas que todo se agota.

La Correctora es…
El sueño que descansa en los brazos de la realidad.
Es la constante que arrebata a la vida su alegría para dártela,
y le deja a la tristeza tu soledad.

La Correctora…
Hace el milagro de vestir a tus ideas para que se asomen al mundo sin miedos.

Es quien pone alas a tus pensamientos para que, sin temor por el recuerdo de Ícaro, levanten su vuelo al universo.

Hilda Elina Lucci hace el milagro
de armonizar las notas de tu sinfonía,
para que en el sutil encanto de la belleza que conquista,
entres al despertar de las almas que quieras alcanzar.

Soy Roberto Hernández Ramos
Autor de los Cuentos Cortos
Bibiana
Una flor convertida en poesía

De profesión... Soñador
Cd. de Oaxaca Oax. México
rhramos51@hotmail.com


Bob Morrison (España)

Mucho mejor así. Adquiere más fuerza y el texto lo agradece. Gana intensidad. Impecable. La palabra justa y necesaria. Nada que decir. Ahora veo la narración, lo que en definitiva deseaba decir.

Autor de Rosa Peidró
BOBMORRISON@terra.es


Marcel Vertua (Argentina)

Tu forma de trabajar era lo que estaba buscando, lo que necesitaba. Por e-mail, revisando palabra por palabra, signo por signo. No me costó aceptar tus sugerencias porque respetabas mi estilo y, además, enseguida te diste cuenta hacia dónde quería ir. Ha sido un placer y, sobre todo, un gran aprendizaje.

Autor de la novela
Mientras las canciones bajan
marcelovertua@hotmail.com


Carlos Arturo Torres Gastelú, México

El largo y tortuoso camino para obtener un doctorado, implica superar muchos obstáculos. Uno de ellos es aceptar nuestras propias limitaciones para expresar las ideas en forma escrita. Esta parte fue fácil para mí; lo difícil fue encontrar la ayuda necesaria de una mano amiga que recorriera conmigo en mi último año la fase final: la elaboración y corrección de la tesis.

Pero en ese momento “conocí” a Hilda. El grado de compromiso que adopta y el profesionalismo que está presente en cada una de las entregas, hace que en cada una de las revisiones los textos sean más concretos y específicos. Tanto o más importante que su experiencia, es el cariño que profesa al involucrarse íntimamente con el texto, al participar de manera abierta y franca en el posible rumbo, respetando en todo momento que el contenido surge de “tus ideas”, pero expuestas de una manera clara, sencilla y amena.

En ese corto tiempo, Hilda se convirtió en algo más que mi correctora de estilo: fuimos un solo y fraterno equipo. Muchas veces recibí su apoyo en los momentos más difíciles, cuando me sentía superado por el desarrollo de mi tesis, y eso fue invalorable para mí.
¡Bravo, Hilda, gracias! Juntos hicimos un excelente trabajo. Valoro tu experiencia, profesionalismo, y el cariño profesado. Enhorabuena que te encontré, mi estimada y adorable amiga.

Carlos Arturo Torres Gastelú
Autor tesis doctoral:
Acumulación y socialización de capacidades durante la gestión tecnológica en CEMEX
carlos_tr66@yahoo.com


Eduardo Dias (Argentina)

¿Necio o sabio?

Los Caballeros, al otro lado del monitor, se reunieron sorprendidos y preocupados. Tocaban nerviosamente las empuñaduras de sus doradas espadas buscando en ese contacto sentir la seguridad que sus armas les brindaban en batalla, pero esta situación se presentaba ante sus sentidos como la más difícil de todas y sus armas parecían ser inútiles.

A su lado, las hermosas Princesas arreglaban nerviosamente sus largos cabellos buscando descargar la tensión que la misma situación presentaba en ellas. La historia que contaba de sus vidas y daba razón a su existencia parecía tambalear frente al abismo de la imperfección y el desagrado.
Observaban el rostro del narrador que, mirando fijamente su escritura, aclaraba su mente y masajeaba sus dedos, sin que pudiera emitir una nueva nota o acorde que permitiera continuar la melodía que daba vida a todos los testigos.

Alguna Princesa llena de angustia rompió en llanto y de inmediato un Caballero la consoló, pero a todos los embargaba el mismo sentimiento: si el narrador no lograba encontrar el hilo, la vida de todos ellos terminaría arrumbada y olvidada en algún estante.

Esperaban que se produjera el anunciado milagro del encuentro y confiaban en que así sucedería, por ello estaban ahora allí, expectantes
Una pequeña pluma rozó el rostro del narrador un instante después; él la tomó en sus manos sorprendido, con su mente aún inmersa en la confusión del relato imperfecto, leyó una corta frase que la pluma contenía encerrando en ella un inmenso mensaje "Corrige al necio y te Odiará. Corrige al sabio y te Amará", decía el mensaje firmado por Id Alaluz, Princesa de la Orden de las guardianas de la Pluma.
Un instante después, el juglar decidía que debía averiguar qué era él (si necio o sabio) y, al hacerlo, ya tomaba su primera sabia decisión.
Los Caballeros y Princesas gritaron al unísono expresando su algarabía. ¡Ellos sabían!

Las Princesas y los Caballeros de la Orden de los que no quieren dejar de serlo, en agradecimiento a Hilda Lucci –o a Id Alaluz, como ellos la bautizaron en su mundo–, quien logró que esa fantasía se transformara en realidad, gracias a su trabajo.

Autor de las novelas
Princesa sin reino, Caballero sin corte
Cuento para olvidar
Ave Fénix, homenaje a un amor inolvidable

eduardodias4606@yahoo.com.ar


Alejandro Álvarez Ayala (Estados Unidos)
Presidente de promofacil.com

Estimada Hilda:

Viendo terminada tu "IMPRESIONANTE OBRA" -corrección y redacción-, ahora comprendo cuál es el factor # 2 por el cual una obra literaria puede tener o no tener éxito.

He descubierto las palabras que implementaste o reacomodaste para que el contenido tuviera lógica, sentido común y, lo más importante, ¡COHERENCIA!

La ardua labor que realizaste con mi producto, fue GRANDE, y por eso te digo; MIL GRACIAS.

Sinceramente,

Alejandro Álvarez Ayala
alejandro@promofacil.com
http://www.promofacil.com
Tel: 1 (415) 441-3908 USA

P. D. ¡Sin objeciones!


Patricio Peker, Argentina

Disfruté de cada etapa...

... del proceso de trabajar con Hilda Elina Lucci. Ella no solo es la mejor correctora de textos de habla hispana que conozco, sino que su forma de trabajo es extremadamente amigable y respetuosa con el autor.
Lee con increíble agudeza las obras sobre las que trabaja, y no solo se encarga de subsanar posibles errores ortográficos o de puntuación, sino que hace aportes al sentido y mejor entendimiento de lo que el autor desea expresar. Siento que haber contratado los servicios de Hilda Lucci ha sido una excelente decisión que no solo disfruto yo, sino -fundamentalmente- mis lectores.

Autor de:
"Cómo llevar al máximo su poder de Influencia Personal"

Director de www.GanarOpciones.com
info@ganaropciones.com


Eduardo Álvarez Sánchez, Bolivia

Los correctores me intimidan

Por eso mismo, siento la necesidad de trabajar con ellos. En el caso de mi cuento “Cicatriz” había bastante recelo, pues se trata de un trabajo muy propio, muy de mi ciudad: La Paz. Me preguntaba: ¿qué si el corrector, con su pluma ajena a este mundo, le quita identidad al texto? Por otro lado, yo era incapaz de verlo con suficiente distancia; difícilmente descubriría las hilachas sueltas que en toda urdimbre quedan, esas que resaltan a los ojos de los demás y que uno apenas presiente.
Había que correr el riesgo, así que me senté junto a Hilda Lucci en su escritorio virtual.
¡Sabia decisión!
Su profesionalismo me hizo dar cuenta de que un buen corrector es un artista, un mago: las líneas que traza son tan hermosas que circundan lo invisible.
El cuento sigue siendo bien paceño, pero ahora, gracias a las pinceladas de Hilda, no me caben dudas de que también puede pertenecer a otros lugares.

Autor del cuento
Cicatriz
xicatriz@gmail.com


Enric L. Rosa, Valencia - España

Entre las recomendaciones que leí de personas conocedoras del mundillo literario, para hacer llegar una obra a un agente o editor, rezaba en todas ellas la conveniencia de indicar si la obra había sido revisada por un corrector literario.

Cuando terminé de escribir mi primera novela –después de muchos escritos guardados en un cajón–, busqué un corrector para que le diera un somero repaso a mi preciosa obra y así poder colgarle la etiqueta de: “revisada por un corrector profesional”. Necesitaba un “marchamo a fuego”.
Llámese azar, casualidad, hado, destino o como quieran nombrarlo: encontré a Hilda.

Desde siempre mi preocupación fue la de escribir bien. ¡Y hasta pensé que lo hacía de tal guisa, antes de comprobar la corrección de una sola de mis hojas! ¡Terrible yerro el de la vanidad! Tuve suficiente.

En alguno de mis escritos -durmientes sueños dorados de mi juventud–, escribí en cierta ocasión que: “un corrector no tiene la imaginación de un escritor para novelar, pero tiene la inteligencia de no hacerlo”. Al comprobar su trabajo, la frase me vino a la memoria y me reafirmé en ella. Gracias a Dios que no escribe y se propone absolvernos de nuestros pecados escritos. ¡Ahora puedo dedicarme a emborronar cuartillas!
No me asusta, no, enfrascarme en una nueva obra e, incluso, más ambiciosa. Dejaré el trabajo para ella, lanzándome de cabeza a mi utopía. Tengo quien me ayude y guíe.
Mi más sinceras gracias, Hilda y mi más cordial abrazo.

Enric L. Rosa (Valencia - España )
erosa@erosa.es
Autor de la novela
Las hermanas March


Rafael Martínez Muñoz (Ing. Téc. Naval ), Cartagena - España

Alguien me dijo que, a pesar de tener un hijo imaginativo, bien parecido, con posibilidades, con futuro, con cualidades, sincero, a veces un poco bravucón y altanero, otras dialogante y detonador del amor… del dolor, como os digo, alguien me dijo que, a pesar de todas esas virtudes –que yo creía suficientes–, debía tratar de mejorar y cuidar algunos de los aspectos y defectos que un padre no ve en sus hijos, máxime cuando es el primero, que siempre nos deja cegado de amor…

Siendo como soy, más necio que sabio, dudé en pedir ayuda a alguien que tuviera mayores conocimientos que yo en esto de educar. Así, y después de mucho cavilar y de una minuciosa selección, decidí, guiado por la intuición, solicitar las mejoras que mi hijo me estaba reclamando.

Cuando la elegí –aunque yo creo que fue ella la que me eligió a mí– en fin, le dije: –¡Que sepa usted, que yo no dejo la educación de mi hijo en manos de cualquiera! Y, vigilante, la dejé hacer… la dejé hacer siguiéndola muy de cerca. Ella... ella no dijo nada. Calló y empezó a trabajar sin pararse en mis necedades y sin importarle lo más mínimo mis absurdos temores de padre primerizo.

Hoy os digo que, además de cambiarle el peinado, formas, actitudes, maneras viciadas, falsas costumbres, viejas ropas… Además, como os digo, de facilitar a mi hijo todo tipo de mejoras y formarlo en el criterio de la profesionalidad –que exhala por todos sus e-mail–, además de todo ello, puso en nuestro corazón –en el de mi hijo y en el mío– el más grandioso de los dones que un humano pueda tener, y que ella pone de sobra en cada una de sus palabras: “UN AMOR TOTAL, QUE TODO LO CORRIGE… SIMPLEMENTE CON MÁS AMOR”.

Hoy os digo que mi hijo goza de muy buena educación, salud –incluso mental– y amor.

Hoy os digo que todas las cualidades de mi hijo han sido mejoradas de sobra y que, sobre todo, se entiende lo que antes estaba un poco confuso en el escrito, pero tan claro en mi mente.

Y hoy os digo que todo esto es gracias a ella, a sus conocimientos, a su profesionalidad, a su saber conducir las situaciones y, principalmente, al amor que pone en todo lo que piensa, dice y hace.

No dudéis pues, al dejar a vuestros hijos en sus manos; es así, tal como os he contado, como trata a todos los libros y escritos que os pueda corregir.

Estoy seguro de que, al amor que todo lo corrige, le costará trabajo, simplemente, tratar de corregirla… y no exagero lo más mínimo.

Gracias, Hilda Elina Lucci, gracias por haber sido tú… y no exagero lo más mínimo.

A. Rafael Martínez Muñoz A.RAFAEL@telefonica.net
Autor del libro
Nuestro Dios, el hombre.


Enrique Kawamura Torres, Japón

Rasgos de importancia

Días atrás, repasando citas del todo precisas y cogidas al azar, fiel a la exaltación que, obviamente, antepone el trabajo de cualquier manuscrito, la mención significativa y que pasé por alto de Hilda E. Lucci –“Correctora de profesión”– me enfrentó, justamente, al efecto culminante que plantea el arrebato de escribir. Civismo que Hilda, ceñida a un género cuestionable como es el de las Letras, dispensa a diario en su perfeccionamiento. Puesto que dicho compromiso y excelencia debe su expansión a cómo intima uno mismo con el beneficio intelectual. Una vez más, gracias Hilda.

Enrique Kawamura Torres (Hiroshima, Japón)
chinoka@lycos.com
Autor de
Tawantinsuyo, Imperio del Sol


José Malichio, Argentina

Todo un desafío

Cualquier persona que emprende algo se encuentra –al poco tiempo de transitar ese camino– con dificultades propias de un aprendizaje que nunca cesa de asimilarse. Por ese motivo cuando se enfrenta alguien con las vicisitudes del lenguaje, sabe desde el principio que debe afrontar los desafíos que el mismo le depara. Nuestra vida es limitada para intentar conocer todos los secretos; no se puede ser escritor y, al mismo tiempo, corrector, ser semiólogo, o una persona que dedica toda su existencia a interpretar los orígenes de las palabras y sus definiciones.

Por eso, es necesario someter a cualquier escritura que se haga, a la observación de un corrector profesional, que será el que detectará las fugas que las personas que queremos y amamos las palabras no podemos manifestar en el mismo momento que nos lanzamos a escribir, a desarrollar una historia.

Es porque no podemos hacer todas las cosas al mismo tiempo. Entonces será necesario para avanzar, aceptar que todos necesitamos de todos para perfeccionarnos, para que el próximo desafío de escritura, salga mejor y será imprescindible el trabajo de un profesional de la corrección que conozca e interprete, al que escribe.

Y eso provoca Hilda con sus consejos y observaciones. Su actitud es invalorable, porque cada libro o publicación necesita un criterio distinto, y ella lo hace de manera ejemplar.
Solo se pueda avanzar en la nebulosa si se acepta que hay mucho que aprender y será la forma de desarrollar un trabajo para que, con un continuo esfuerzo, tenga oportunidad de publicarse.

José Malichio (Argentina)
jamalichio@infovia.com.ar
Autor del libro
El espía de la corona


Soy Eusebio Salas, vivo en Monterrey, que es una ciudad de México.

Estoy muy agradecido (y sorprendido) con el trabajo de Hilda.

Comencé un proyecto en Internet –un curso de ocho lecciones– y recuerdo que no me animaba a "sacarlo al aire"; pero, afortunadamente, di con la dirección de  correo de Hilda Lucci, Correctora Literaria y me dije: ¿por qué no?

Fue la mejor decisión que pude haber tomado; después de releer la primera lección de mi curso, lo envié a Hilda para un presupuesto y, con sorpresa, ¡¡recibí mi "muestra" ya corregida!! Me sorprendieron los resultados. Después de ocho revisiones de mi trabajo por mí mismo, ¡no me había dado cuenta de todos los errores que Hilda corrigió! Ahora mi curso dice lo mismo, pero con una forma más fácil de llegar al lector.

No necesité más para decidirme a hacer un compromiso y enviar todos mis proyectos a Hilda: yo pongo la materia prima, y ella le da forma, ¡y en qué forma!

Gracias Hilda, creo que mi trabajo no tendría la calidad que tiene, ni podría decirle las cosas tan claras a mis lectores, de no ser por tu intervención. Ahora, ellos tienen un verdadero beneficio y no una "sopa de letras".

Eusebio Salas: chevosalas@hotmail.com
Monterrey, Nuevo León, México.
La dirección del curso: cursopaginaweb@getresponse.com


Pedro Enguita, España

Entré en contacto con Hilda Lucci por medio de la casualidad. Estaba buscando corrector para mi primera novela y no sabía a cuál escoger. Finalmente, encontré a Hilda.

Lo que hizo que me decidiera por ella fue su experiencia, la amplia información que da, tanto de ella misma como del proceso de corrección (basta decir que te permite probar sus servicios de forma gratuita en un capítulo) y la posibilidad que ofrece de que el trabajo de corrección sea a dos bandas.

Cuando vi la enorme cantidad de errores que había cometido en solo un capítulo... cundió el pánico; realmente, necesitaba una corrección.

Lo mejor de su trabajo es la posibilidad de que el texto fluya entre corrector y escritor. En la mayoría de las ocasiones, la correctora (en femenino porque casi todos los correctores y agentes literarios son mujeres), se limita a darte "la solución". Eso puede crear graves problemas, pues la correctora puede equivocarse. Corrijo: tarde o temprano se equivocará y, entonces, el escritor se quedará con una "solución" imperfecta. Además, las correctoras no son omniscientes -ni tienen por qué serlo-; así pues, no te extrañe si no entienden qué es eso que has puesto en la tercera línea, con lo que difícilmente lo podrán "corregir". Eso era especialmente cierto en mí, pues tratándose de una obra de ciencia-ficción había numerosos términos y situaciones de difícil tratamiento. En cambio, Hilda Lucci me dio la posibilidad de ver cómo la obra iba y venía. No se limitaba a imponer "la solución", sino que siempre fuimos aproximándonos a ella paso a paso.

Hilda siempre razona por qué se debe cambiar algo. Esto puede parecer una tontería, pero si uno piensa en lo que ha escrito, descubre que quiere a ese texto casi como a un hijo propio. En ese momento, lo último que deseas es ver que alguien ha tachado, cambiado y tergiversado aquello que querías decir. Poder intercambiar opiniones con la correctora es una gran idea, ¡créeme!

Hilda no se limita a corregir; además, es una excelente pedagoga y tu forma de escribir realmente mejora, no solo en ese texto, sino para siempre.

En fin, te recomiendo una cosa: envíale un capítulo, observa la corrección y compruébalo tú mismo, ¡no te arrepentirás!

Pedro P. Enguita, penguita@yahoo.es
Autor del libro
Todos contra Zron


Betty Berman, Miami, Fl

Cuando algo falta

Cuando me decidí a escribir mi primera novela, creía tenerlo todo. Una buena idea, profundo conocimiento del tema sobre el que escribiría y determinación para superar los momentos de hesitaciones en el desarrollo de la trama.
Sin embargo, muy pronto descubrí que me faltaban algunos elementos esenciales para escribir un “buen” libro: no tenía el suficiente conocimiento de estructura literaria, ortografía y gramática.
Entonces contraté los servicios de Hilda Lucci; el amplio conocimiento de esos tres factores le brindó a mi libro lo que carecía. Desde la primera página que me envió revisada y corregida a través de la red, sentí como si una mano inteligente estuviera sobre la mía, guiándola.
Con paciencia y dedicación siguió orientándome y corrigiendo, pero sin modificar mi estilo, hasta finalizar la revisión total de mi novela:
Amigos sin rostro
Dicha, pasión y muerte en Internet

Fue un placer contar con su servicio profesional, y aún cuando no tuve el gusto de conocerla personalmente, a través de sus acotaciones y comentarios percibo que también se trata de una persona muy agradable.

Betty Berman (Miami, Fl.)
betushka@bellsouth.net
Autora del libro
Amigos sin rostro
Dicha, pasión y muerte en Internet


Rubén García García, México

El conocimiento que tiene Hilda de nuestra lengua, su observación clara sobre el detalle y su visión contextual, me hacen acudir a ella. Sé que su objetividad me ayudará y podré llegar  a la orilla.

Historias de amor y de muerte, es el título del libro que en el año 2004 estará en la red y en las librerías.

Rubén García García: carigol2001@yahoo.com.mx
Autor del libro
Historias de amor y de muerte


La importancia de la corrección gramatical de artículos técnicos y literarios

Soy el Ingeniero Héctor L. Koberski, de Argentina, director de la Newsletter Llama Piloto.

Si bien el boletín momentáneamente no se edita por razones particulares, tiene características que lo distinguen, ya que trata temas técnicos específicos –dirigidos a un público heterogéneo– y contiene una sección introductoria variada, con algunos artículos que, en algunos casos, podrían incluirse dentro del género literario. De manera que para nada ha perdido actualidad.

Hilda era una suscriptora más, hasta que decidió escribirme un mail devolviéndome el boletín correspondiente a la edición número once con sus observaciones. Respetó cada una de mis expresiones escritas, pero agregó las correcciones idiomáticas y de sintaxis; con gran calidez, me explicó las razones por las que debería haber escrito de esa manera y no como lo estaba haciendo.

Hasta ese momento, yo estaba convencido de que no era un mal escritor de temas técnicos y literarios. Sin embargo, luego de leer con mucho detenimiento el boletín observado, comprendí que mi especialidad era la de un ingeniero –con algunas condiciones literarias– pero no la de un avezado cultor de la lengua española. ¡Esa era su especialidad! Y la manejaba muy bien.

Podría haberle restado importancia, total: ¡se leen tantas cosas mal escritas en todos lados! Pero no fue así; consideré que al ser el texto mucho más fluido, el lector lo comprendería con mayor facilidad.

No dudé en ponerme en contacto con la Sra. Hilda Lucci y acordamos editar tres o cuatro números previamente corregidos. Desde entonces, todas las Newsletters son revisadas por ella.

Los resultados no se hicieron esperar: los comentarios de los suscriptores fueron más precisos y halagüeños. El perfil de la Newsletter fue mejorando número a número, diferenciándose cada vez más en sus dos principales artículos: actualmente, mis ediciones cuentan con una primera sección que puede catalogarse dentro del género literario y, la segunda, una ficha técnica.

La magia que impone Hilda en sus correcciones es la que mantiene intacto mi estilo como escritor, pero perfecciona la sintaxis; y me doy cuenta de que, al pasar el tiempo, yo mismo voy adquiriendo una mejor redacción.

Llama Piloto fue invitada a participar en la página de Novedades en Red, el mayor portal de Newsletters de habla hispana con que cuenta Internet hoy en día, ¡todo un orgullo para mí! ¿Cuánto tiene que ver en esto la calidad en los modos de expresión?

Su influencia fue tan importante, que decidí consultarla en todos mis escritos relevantes.

Así, durante el año 2000, corrigió mi trabajo de Tesis sobre Riesgos Laborales en la Actividad Agrícola; una investigación de dos años, condensada en una obra de 800 páginas, que fue el corolario de la carrera de Ingeniería Laboral dictada en la Facultad Regional Córdoba de la Universidad Tecnológica Nacional.

Los profesores de la mesa examinadora pusieron de manifiesto que una de las características del trabajo era la claridad con que estaban expresados los resultados de la investigación: ahí, indudablemente, se encontraba la mano de Hilda.

Actualmente, estoy escribiendo un manual técnico y un libro de cuentos costumbristas, que se editarán en poco tiempo; pero antes, serán revisados por quien considero una verdadera especialista; con lo que, estoy seguro, tengo consolidada una buena parte del éxito que tendrán estas obras.

Ing. Héctor L. Koberski Córdoba, Argentina
Director de la Newsletter Llama Piloto
E-mail llamapiloto@ciudad.com.ar
web: http://www.llamapiloto.com.ar
o en la página del portal Novedades en Red
http://novedadesenred.com/v2/pages/news.php?AutorID=188


Enrique Ruiz Pérez, España

El azar me hizo conocer a Hilda Lucci. Desde entonces, ha habido un antes y un después en mi forma de escribir. Su profesionalidad es admirable y, gracias a su colaboración, he conseguido que publicaran mi primer libro; además, hay una editorial interesada en el segundo.

La inmensa mayoría de los autores tienen a alguien que les corrija el estilo de sus obras. Sin embargo, lo que marca la diferencia entre Hilda y otros –lo que más ha llamado la atención– es su modo de trabajar: cómo consigue que fluya la química, cómo respeta la idiosincrasia del autor y cómo logra sacar lo mejor del escritor. Es una mujer que trabaja bis a bis, con seriedad y responsabilidad. Tiene un modo de corrección impecable, domina muy bien el lenguaje y se nota su amplia experiencia.

Enrique Ruiz Pérez: eruizper@arrakis.es
Autor de los libros
Creer en la suerte, novela
Tras la línea, novela
El cuaderno azul, novela
Cuentos cortos
Adkadio, novela


Psic. Laura Reyes de Magallón, Veracruz - Ver. México

Un buen día me dediqué a escribir acerca de mis experiencias con jóvenes y, sin darme cuenta, terminé mi primera novela. Tenía demasiado miedo de darla a conocer, sobre todo porque no me dedico a escribir. Soy esposa, madre y profesionista, así que realmente me daba PÁNICO pensar siquiera en publicar mi obra. Pero, afortunadamente, a través del contacto con HILDA LUCCI, pude descubrir la maravilla de contar con la guía firme y cálida de una persona realmente PROFESIONAL, que corrigió la gramática de mi texto sin alterar en nada el contenido o forma de mi obra.

HILDA no solo hizo eso por mí; a lo largo de los días de intenso trabajo (porque ella es muy dedicada), la fui conociendo más y, finalmente, ella hizo el prólogo para mi novela, que este año daré a conocer.

Pienso que Hilda le pone el corazón a las correcciones que realiza, y yo le estoy muy agradecida por eso.

¡QUE DIOS TE BENDIGA HILDA, Y QUE SIGAN TUS ÉXITOS, TE LO MERECES!

Psic. Laura Reyes de Magallón: miguita55@hotmail.com
Autora del libro
Caminemos juntos


David Montalvo, México

Una experiencia que toda persona relacionada con el arte de las letras tiene que vivir. Hilda Lucci saca el máximo "jugo" de lo que pensamos y sentimos, mejorando no solo la calidad de nuestro trabajo, sino el mensaje que queremos transmitir, para que llegue claro, preciso, y como siempre lo habíamos soñado.

David Montalvo: montalvodavid@ hotmail.com
Autor de los libros
¿Tienes un minuto?
Te reto a vivir
Por favor, sea exitoso


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Cualquiera de los contenidos de esta página puede ser reproducido, citando la fuente y el autor.

Profesora Correctora Hilda Elina Lucci

Corrige al sabio y te amará
Corrige al necio y te odiará

correctora.hilda.lucci@gmail.com
http://hildalucci.blogspot.com/

Conozca el CV de Hilda Lucci

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